JEAN PEELEN
Ayudándonos a reclutar
Hermanas entre
las
edades
de 55 y 74.
Cuatro años atrás, dos amigas y yo escribimos un libro sobre nuestra experiencia de ser mayores de 50. Mis co-autoras querían tener un capítulo sobre cáncer del seno. Una de ellas es sobreviviente y la otra perdió a su mejor amiga de 47 años debido al cáncer del seno. “Pero,” yo dije, “yo no tengo experiencia directa con el cáncer del seno. No tendría nada que decir.”
Algunos meses después, mi hermana menor fue diagnosticada con cáncer del seno. Diez meses más tarde mi hermana mayor fue también diagnosticada. De repente, y sorpresivamente, yo estaba conectada al cáncer del seno. Vi como mis hermanas fueron a través de mastectomías, quimioterapia y radiación. Las vi enfermarse, estar exhaustas e imposibilitadas a pensar. Yo vi el efecto del cáncer del seno en sus espíritus y en sus familias.
Yo fui una abogada de derechos civiles por 25 años. Estoy entrenada a
reaccionar fuertemente en contra de injusticias. Por eso veo como mi misión
en la vida darle voz a aquellos que no la tienen. Sin embargo aquí estaba
yo, imposibilitada de hacer algo mas que aguantarle las manos a mis hermanas.
Me frustraba no poder hacer más.
Entonces escuché sobre el Estudio de Hermanas. ¡Traté de
inscribirme al Estudio de Hermanas inclusive antes de que estuvieran aceptando
mujeres desde mi área! “Por favor,” dije “Pónganme
en su lista de espera” Y sin duda así lo hicieron y pude inscribirme
luego en el Estudio de Hermanas. Parte de mi frustración fue aliviada.
Como seis meses después, personal del Estudio de Hermanas me contactó para ver si yo estaría dispuesta a ayudar a reclutar a otras mujeres mayores de 55 años en el estudio. ¡Aleluya! Otra manera activa de apoyar a mis hermanas.
Finalmente, dos cosas. Primero, nuestro libro, Invisible No Más: Las Vidas Secretas de Mujeres Mayores de 50 fue publicado este año (2005) y tiene un capítulo impactante sobre el cáncer del seno que espero convencerá a las mujeres de cualquier parte a ser activa en contra de esta plaga.
Segundo, el pasado diciembre mi hija mayor fue diagnosticada con cáncer del seno. Gracias a Dios era pequeño y descubierto tempranamente. Mi hija menor se inscribió inmediatamente al Estudio de Hermanas.
Así que somos una familia del Estudio de Hermanas. Cada una de mis hijas tiene tres hijas. Mis hijas y yo estamos comprometidas a apoyar este esfuerzo a encontrar las causas del cáncer del seno antes de que mis seis nietas puedan pasar por esa experiencia.





