Olivia y Cruz
De izquierda a derecha Olivia y Cruz
Por Cruz
Pensaría cualquiera que en una familia de siete hermanas y un hermano la probabilidad de que uno de nosotros se enfermara sería bastante alta. Sin embargo esto nunca me pasó por la mente. Después de todo, los miembros de mi familia han tenido vidas largas, nuestros padres están saludables, nosotros todos nos mantenemos activos y tratamos de comer saludablemente.
En julio de 1994 acabábamos de celebrarle los 40 años a Olivia (la sexta hija) con una fiesta grande. Luego en Octubre me sorprendió diciéndome calmadamente “De paso te digo que mañana voy al médico porque me encontré un nódulo en un seno.” Mi primera reacción fue, “¿Cómo puede ser? No hay historia de cáncer del seno en nuestra familia. ¿Por qué está pasándole esto a la princesa de la familia?”
Nuestra familia entera apoyó mucho a Olivia y la alentó a seguir la lucha. La actitud de Oliva fue que ella le iba a ganar a esta enfermedad, y que iba a luchar contra ella con todo su poder especialmente su fe. ¡Me ofrecí para hacer lo que fuera! Ayudó que vivo muy cerca de ella, que ya mis hijos eran adultos y que nos llevamos muy bien. He estado con ella durante la lumpectomía (médico remueve el nódulo), la radiación, los tratamientos de quimioterapia, la perdida de su pelo, el sube y baja de sus emociones, juntas de grupo de apoyo y eventos para recaudar fondos.
Yo estoy participando en el Estudio de Hermanas porque quiero poner de mi parte para informarle a otras mujeres sobre esta enfermedad tan terrible y para encontrar una cura. Como latina siento hasta más responsabilidad de participar porque quiero que se investiguen cuáles pueden ser los riesgos específicos para desarrollar el cáncer del seno en mi comunidad. Cinco de las seis hermanas estamos participando en el Estudio de Hermanas porque todas queremos ayudar a evitar que las futuras generaciones tengan que pasar por lo que Olivia pasó.
Olivia Hernández- sobreviviente del cáncer del seno
Cruz Mireles- hermana





